Ignasi Torné
Copy y colaborador en diferentes medios de fútbol y de marketing
15 de Marzo de 2019

‘Jerry Maguire’ dirigida por Cameron Crow y estrenada en 1996, cuenta con Tom Cruise, Rene Zellweger y Cuba Gooding Jr. como principales protagonistas. Cinco nominaciones a los Oscar y una estatuilla (Mejor Actor Secundaria para Gooding Jr.) Es una de esas películas que reafirman la perseverancia en el trabajo como la principal herramienta para llegar lejos. Trabajo y más trabajo, creer en tus posibilidades y aprender de los errores. La cultura del esfuerzo y el concepto de emprender un negocio. ¿De qué hablamos? Nada más ni nada menos que del sueño americano en todo su esplendor.

 

Trabajar por cuenta ajena o por tu propia cuenta. Ese es uno de los eternos dilemas que existen en nuestra vida profesional. Jerry, representante de grandes deportistas y jóvenes talentos norteamericanos, trabaja para una de las grandes empresas de representación y, como él bien dice, “soy ése que está ahí y que nadie ve”. Una cartera repleta de chicos y chicas con un futuro muy prometedor, futuras estrellas, muchos contactos y una agenda repleta. Una persona con una gran habilidad para las relaciones públicas, con un discurso bien aprendido, mucha labia, mucha cara y sin escrúpulos, como bien definen los expertos a este personaje. El típico agente trajeado que trabaja en edificios altos y no se separa de su móvil.

 

Pero el hilo argumental necesita de un plot point para que la historia de Jerry Maguire se vuelva aún más interesante. Despedido de la empresa, sin comprender bien qué ha sido lo que le ha llevado a esta situación, realiza un discurso con profunda ética moral y empresarial, remarcando el valor humano de cada trabajador. Al fin y al cabo, somos seres humanos y detrás de cada trabajador existen y cohabitan diferentes situaciones personales. En un momento bajo, Jerry predica la buena nueva y su intención de crear una nueva empresa, con otros valores y empezar desde cero. Únicamente una chica sin especial relevancia para Jerry, , Dorothy Boyd, decide acompañarle y dejar también su puesto. Apuesta claramente por un futuro prometedor a la vez que un presente arriesgado.

 

 

Ahí surge el alma de emprendedor que esconde Jerry, haciendo hincapié en la redacción de una declaración de objetivos para su nuevo proyecto. Desde lo más bajo, con una autoestima por los suelos, Jerry encuentra otra vez fe para seguir. El concepto de equipo adquiere vital importancia en la película, siendo uno de los principales temas que se trata durante todo el film. La relación profesional entre Maguire y Boyd es el pilar sobre el que se sustenta la historia y la actividad de la empresa, siendo la sinergia con su único atleta Rod Tidwell la detonante para el crecimiento del proyecto.

 

La superación personal ante la adversidad, empezar de cero, pocos recursos, la industria del deporte, la gestión de los recursos humanos y de las emociones, valer y creer, perseverar, entrenar y ayudar son algunos de los valores que son tratados en el film. Con la metáfora y seña de identidad “Show me the money” como reclamo principal y frase cumbre que nos deja esta película de Cameron Crowe.